Observa a tus futuros personajes

¿Todos los personajes surgen exclusivamente de nuestra imaginación?

No.

De hecho, como para lograr un personaje verosímil éste tiene que resultarle familiar al lector; entonces, necesariamente todos nuestros personajes tendrán rasgos que se toman prestados de la realidad.

Esto es lo que Alfonso Reyes llamaría una función ancilar indirecta. Es decir, una relación en la cual la literatura se adueña de un pedacito del mundo real, para construir un poco de ficción.

Sí, como lo estás pensando, estos préstamos pueden servir lo mismo para construir personajes, que paisajes o incluso la anécdota que queremos contar.

¿Cómo logramos eso?

Con la habilidad esencial que debemos desarrollar las escritoras y los escritores: la OBSERVACIÓN.

Ésta es mi primera recomendación general: cuando salgan al mundo, abran muy bien los ojos.

Pongan mucha atención a la gente que les rodea porque nunca saben cuál de esas personas puede servirles como base para crear un personaje.

Y no se trata de poner atención a lo que vemos, sino también a todo lo que percibimos, con todos nuestros sentidos.

Vamos a centrarnos en los personajes.

¿Cuál es su aspecto físico?

¿Cómo se escuchan?

¿Cuál es su lenguaje hablado y cuál su lenguaje corporal?

¿A qué huele?

¿Socialmente podemos conocer algo?

¿Es padre de familia o es madre soltera?

¿Qué tipo de auto conduce?

¿Cómo reacciona cuando alguien se le acerca?

¿Va por la vida feliz o malhumorado?

Observar cada detalle, de las tres dimensiones de quienes nos rodean, es una estrategia fundamental para la construcción de personajes.

Para hacerlo puedes tomar notas mentales y trasladarlas después a algún medio, el que prefieras, para utilizarlo más tarde.

O bien, puedes tomar las notas directamente, en una libreta, mientras observas.