
No sé si tú eres de esa generación que grababa la música y las pelis en caseteras de cinta magnética. Yo sí. Lo que hacíamos era como manipular el tiempo en el relato de la música, una anacronía.
Por eso voy a usar una analogía con esos vetustos aparatos, para explicarte cómo debes usar el tiempo de la narración.
Te voy a contar.
Cuando grabábamos así las canciones y los videos, había estrofas de las canciones o escenas que nos encantaban.
Y entonces retrasábamos y adelantábamos la cinta, para repetir aquellas cosas que más nos gustaban y saltarnos aquellas que nos parecían intrascendentes.
Pues lo mismo vamos a hacer con los relatos.
Nuestro narrador debe contar las cosas conforme le va gustando.
O conforme le va conviniendo para ocultar y presentar información como más le convenga.
Puede comenzar por la mitad de la anécdota.
Y luego dar un salto hacia adelante para saltarse lo que no es importante.
Contar el principio de la historia a la mitad de la narración.
Incluso puede comenzar a contar en el desenlace, porque el momento climático de la anécdota estaba casi al principio.
Y así.
Esa manipulación del tiempo mientras narramos tiene un nombre: anacronía.
Y hay de distintos tipos.
Pero eso te lo voy a decir otro día.
Porque me gusta el suspenso.
Sigue pendiente en nuestra comunidad, que no tardo en revelarte otros secretos.










